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Higiene Íntima

Candidiasis: Un Enfoque Integrativo Basado en la Evidencia

Dr. Roberto Vimbert - Doctor en Medicina.
Postgraduado en Salud Pública y Métodos de Investigación Biomédica

El descubrimiento de que algunos microorganismos podían causar enfermedades y el desarrollo de antibióticos para combatirlos fue un momento clave en la historia de la medicina. Esto puso fin a una etapa en la que poco se entendía sobre la salud y la enfermedad. Pero al mismo tiempo, fue como abrir una “caja de Pandora”. La lucha contra las infecciones trajo consigo un gran problema en la medicina moderna: el uso sin control de los antibióticos. Esto, irónicamente, ayudó a que hongos oportunistas como Candida albicans crecieran más y se volvieran un problema.

El primer caso documentado de candidiasis profunda fue publicado en 1861, pero tuvieron que pasar más de 120 años para que en 1983, Orion Truss en la publicación “The Missing Diagnosis”, expusiera la importancia de la candidiasis como factor de riesgo en trastornos que cursan con fatiga crónica, distensión abdominal y síntomas diversos [1]. Hoy, cuatro décadas después, el escenario la medicina basada en evidencia nos muestra un escenario más completo del impacto de este desequilibrio y, sobre todo, estrategias seguras y eficaces para abordarlo de forma integrativa.

La Candidiasis Desde Una Perspectiva Integrativa

Candida albicans es un hongo levaduriforme que nos ha acompañado de forma natural toda nuestra vida, es decir, forma parte de nuestra microbiota habitual y habita de forma natural en la boca, garganta, esófago y tracto genital. Puede convivir en equilibrio con las bacterias y levaduras de nuestro organismo [2]. La estabilidad de nuestro microbioma es imprescindible en nuestra salud, el problema surge cuando alguna descompensación en el medio interno permite su desequilibrio y en consecuencia su proliferación descontrolada.

El perfil característico de este paciente, es el de una mujer de 15 a 50 años, con sintomatología diversa. Esto no debe confundirnos, no es exclusivo de las mujeres, solo presentan una mayor incidencia de sintomatología asociadas al uso crónico de antibióticos, anticonceptivos orales, antecedentes de infecciones vaginales por levaduras persistentes, sintomatología asociada al síndrome premenstrual, sensibilidades alimentarias y alteraciones digestivas.[3].

Estudios epidemiológicos muestran que la candidiasis vulvovaginal, afecta al 75% de las mujeres el menos una vez en la vida, y hasta un 8% la presenta de forma recurrente con la necesidad de un abordaje más integra l[4].

Democrito (500 a.C) mencionaba que el “hombre era un pequeño cosmos, lo mismo que el cosmos era un gran hombre”; y esta comprensión de la importancia del equilibrio micro y macroscopicamente, es vital para sensibilizarnos en la prevención de hábitos y costumbres que pueden romper el frágil equilibrio del medio interno.

Diversos factores pueden desencadenar este desequilibrio:

  • Uso recurrente o prolongado de antibióticos que alteran la microbiota protectora
  • Estrés crónico que debilita el sistema inmunitario
  • Alimentación rica en azúcares refinados y carbohidratos simples
  • Desregulación hormonal (embarazo, anticonceptivos, menopausia)
  • Diabetes mal controlada o resistencia a la insulina
  • Uso de corticoides o inmunosupresores

Cuando estos factores confluyen, los lactobacilos—nuestros guardianes microbianos—disminuyen en número y función, el pH de las mucosas se altera, y el hongo Candida puede transformar su morfología de levadura a forma filamentosa invasiva, penetrando la barrera intestinal y formando estructuras resistentes conocidas como biofilms [5].

Manifestaciones Clínicas: Un Espectro Amplio

La candidiasis puede manifestarse clínicamente en distintas localizaciones y su sintomatología es muy característica:

  • Candidiasis vulvovaginal: Que habitualmente cursa con picor intenso, flujo blanquecino grumoso, ardor al orinar y dolor durante las relaciones sexuales.
  • Candidiasis oral: Se presenta en forma de placas blanquecinas en lengua y mucosa bucal, sensación de ardor, alteración del gusto. Más frecuente en inmunodeprimidos y usuarios de prótesis dentales [6].
  • Candidiasis intestinal: Aunque es menos reconocida clínicamente, puede presentar cuadros subclínicos con distensión abdominal, gases, alteraciones del tránsito intestinal, fatiga crónica, niebla mental, antojos de azúcar y cambios de humor. Estudios correlacionan que la conexión entre disbiosis intestinal y candidiasis recurrente en otras localizaciones es cada vez más evidente [7].

Protocolo Integrativo de Cuatro Fases

La práctica clínica ha priorizado la búsqueda efectiva y eficaz de un rápido alivio del disconfort, pero la evidencia clínica ha aportado más datos para conseguir el restablecimiento de un equilibrio real y persistente de nuestra microbiota y el control de este tipo de infecciones.

Esto quiere decir que, aunque el tratamiento de las incomodas manifestaciones clínicas puede ser rápido y eficaz, la práctica basada en evidencia clínica, muestra un abordaje secuencial y estructurado para la prevención y control de cuadros subclínicos persistentes en el tratamiento de candidiasis.

Fase 1: Preparación y Apoyo Detoxificación

El objetivo inicial es preparar los órganos de eliminación para minimizar el síndrome de Herxheimer o “die-off"—en este caso, la reacción que puede ocurrir cuando la carga fúngica comienza a reducirse masivamente, liberando toxinas que pueden causar fatiga, cefalea y malestar temporal [8], esto es algo que comúnmente se le denomina “crisis curativa” y se pueden adoptar medidas preventivas para ello.

Estrategias clave:

  • Soporte hepático (cardo mariano, alcachofa, desmodium)
  • Enzimas digestivas para optimizar digestión
  • Fibra hidrosoluble (goma guar, semillas de psilio, pectina) que puede unirse a las toxinas en el intestino y facilitar su eliminación [9]
  • Hidratación abundante (2-2.5 litros/día)

Fase 2: Limpieza Intestinal y Disrupción de Biofilms

Los hongos como todos los microorganismos colonizadores, desarrollan sus ecosistemas y los protegen. En este caso los denominados biofilms de Candida, son estructuras de matriz extracelular que protegen al hongo de sustancias antifúngicas y de nuestro propio sistema inmune. Investigaciones recientes (2024) demuestran que enzimas específicas y compuestos como el aceite de orégano pueden degradar esta matriz protectora [10].

Estrategias clave:

  • Aceite de orégano (carvacrol >70%): 3-5 gotas 2 veces/día, con comidas
  • Probióticos protectores (separados 2-3 horas del orégano): 10.000-20.000 millones UFC
  • Continuación soporte hepático

Fase 3: Eliminación Activa de Candidiasis

Esta es en realidad, la fase de corrección o tratamiento intensivo y la evidencia indica que debería tener una duración de 6 semanas en promedio. Un metaanálisis de 2025 que evaluó 13 ensayos clínicos aleatorizados determinó el papel protector para probióticos en candidiasis oral (OR: 0.38), con una reducción en las tasas de recurrencia (OR 0.06), indicando que los probióticos no solo eliminan Candida sino que previenen su recolonización [11].

Estrategias clave:

Antifúngicos naturales:

  • Ácido caprílico (1200mg/día): Destruye membrana celular fúngica [12]
  • Aceite de orégano: Acción antifúngica del carvacrol
  • Ajo (Allium sativum): La alicina produce estrés oxidativo en el hongo [13]
  • Extracto de semilla de pomelo: Antimicrobiano de amplio espectro

Probióticos de alta potencia con cepas específicas:

  • Lactobacillus rhamnosus R0011 (eficaz en candidiasis vulvovaginal recurrente) [14]
  • Lactobacillus reuteri RC-14
  • Saccharomyces boulardii (levadura probiótica no afectada por antifúngicos)
  • Dosis: 10.000-20.000 millones UFC diarios

Soporte inmunológico:

  • Vitamina D3 (2000-4000 UI/día): El 80% de la población tiene déficit, esencial para inmunidad innata [15]
  • Vitamina C (500-1000mg/día): Fundamental para función leucocitaria
  • Zinc (15-30mg/día): Cofactor en >300 reacciones enzimáticas inmunitarias
  • Selenio (100-200µg/día): Antioxidante y estimulante inmune

Dieta anticándida estricta durante estas 6 semanas:

  • Eliminar: Azúcares refinados, harinas blancas, alcohol, productos fermentados (en fase aguda)
  • Potenciar: Vegetales verdes, proteínas de calidad, grasas saludables (aceite coco, oliva virgen extra, aguacate), especias antifúngicas (ajo, jengibre, cúrcuma, canela)

Fase 4: Reparación Intestinal y Prevención de Recurrencias

Esta fase es imprescindible para consolidar resultados y prevenir cuadros repetitivos oportunistas y que la cándida se convierta en una “compañera incomoda” de vida. Con mucha frecuencia los protocolos terapéuticos fallan aquí: “eliminan el hongo pero no reparan el daño”.

  • L-Glutamina: Un metaanálisis de 2024 evaluó ensayos clínicos sobre suplementación de glutamina y permeabilidad intestinal, demostrando que dosis superiores a 30g/día producen reducción significativa en la permeabilidad intestinal al mejorar las proteínas de unión estrecha (tight junctions) como ocludina y ZO-1 [16]. En práctica clínica, dosis de 5-10g/día durante 12-16 semanas son efectivas y bien toleradas.
  • Hericium erinaceus (Melena de león): Este legendario hongo medicinal contiene hasta un 40% de polisacáridos, que han demostrado regenerar la mucosa gastrointestinal. Estudios de 2024-2025 muestran que reduce marcadores inflamatorios (MPO) en modelos de enfermedad inflamatoria intestinal y mejora la integridad de la barrera intestinal [17,18]. Dosis: 500-1000mg/día de extracto estandarizado.
  • Omega-3 (EPA+DHA): por supuesto los ácidos grasos en este caso, contribuyen en reducir la inflamación intestinal inhibiendo la vía NF-κB y mejorando la fluidez de las membranas celulares. Dosis: 1000-2000mg/día [19].
  • Probióticos de mantenimiento: Continuar con probióticos multi-cepa,es importante para el mantenimiento de condiciones de equilibrio del microbioma a dosis de 5.000-10.000 millones UFC.

Reintroducción progresiva de alimentos: indicaciones dietéticas claras para que a partir de la semana 18, se pueda reintroducir el consumo cada 3-4 días, de frutas moderadas en azúcar, lácteos fermentados, harinas integrales ocasionales, siempre vigilando la tolerancia a los mismos.

Probioticos y suplementos

La suplementación nutricional con preparados probióticos específicos es fundamental. Cepas como Lactobacillus acidophilus y Bifidobacterium bifidum compiten por espacio y nutrientes con Candida, producen ácidos orgánicos que acidifican el medio, secretan sustancias antifúngicas naturales y estimulan el sistema inmune local [20,21].

En casos de candidiasis vaginal recurrente, el uso combinado de probióticos orales y vaginales muestra resultados superiores al tratamiento únicamente local, debido a que el reservorio intestinal debe ser abordado simultáneamente [22].

Además, la suplementación nutricional con preparados polivitamínico-minerales, es una buena opción para reponer estados carenciales y enfrentar cuadros patológicos de cándida, especialmente en pacientes con malnutrición o déficits múltiples documentados [23].

Conclusión

La Candida albicans es una levadura muy oportunista que aprovecha la mínima depresión de nuestra barrera defensiva para reinstaurarse. Por tanto, la candidiasis resultado de este desequilibrio colonizador, es más que una simple infección fúngica, representa un desequilibrio complejo que requiere un abordaje integrativo y estructurado.

La evidencia científica más reciente (2024-2025) respalda un protocolo de cuatro fases que no solo elimina el hongo, sino que prepara el terreno, repara el daño y previene las recurrencias.

Y se pueden prevenir nuevos brotes con la adopción de sencillas estrategias:

  • Mantener limitación de azúcares refinados (permanente)
  • Gestión del estrés: Técnicas de relajación, sueño adecuado (7-8h), ejercicio moderado
  • Uso prudente de antibióticos: Solo cuando sean estrictamente necesarios, y acompañados siempre de probióticos
  • Mantener microbiota protectora: Probióticos cíclicos (1 mes cada trimestre)
  • Dieta rica en prebióticos naturales: Vegetales, fibra, alimentos fermentados.

Como afirmaron Pizzorno y Murray en su Enciclopedia de la Medicina Natural: "El tratamiento de las infecciones por Candida debe enfocarse en mejorar la competencia inmune y restablecer el equilibrio microbiano normal" [24].

Referencias Bibliográficas

[1] Truss CO. The Missing Diagnosis. Birmingham, Alabama: The Missing Diagnosis Inc; 1983.
[2] National Committee for Clinical Laboratory Standards (NCCLS). Reference method for broth dilution antifungal susceptibility testing of yeasts. Approved standard M27-A. Wayne, PA: NCCLS; 1997.
[3] Paillaud E, Merlier I, Dupeyron C, Scherman E, Poupon J, Bories PN. Oral candidiasis and nutritional deficiencies in elderly hospitalised patients. Br J Nutr. 2004;92:861-7.
[4] Sobel JD, Vempati YS. Bacterial Vaginosis and Vulvovaginal Candidiasis Pathophysiologic Interrelationship. Microorganisms. 2024 Jan 5;12(1). PMID: 38257941
[5] Bandara HM, Matsubara VH, Samaranayake LP. Future therapies targeted towards eliminating Candida biofilms and associated infections. Expert Rev Anti Infect Ther. 2017 Mar;15(3):299-318. PMID: 27927053
[6] Akpan A, Morgan R. Oral candidiasis. Postgrad Med J. 2002;78:455-9.
[7] Jawhara S. Healthy Diet and Lifestyle Improve the Gut Microbiota and Help Combat Fungal Infection. Microorganisms. 2023 Jun;11(6):1556. PMID: 37374827
[8] Jarisch A, Herxheimer K. Die Jarisch-Herxheimer Reaktion. Z Hautkr. 1895;6:329-47.
[9] Pizzorno J, Murray M. Enciclopedia de la Medicina Natural. 2ª Ed. Barcelona: Tutor; 1999.
[10] Bugyna L, Bilská K, Boháč P, et al. Photodynamic Inhibition of Candida albicans Biofilms. Molecules. 2024 Aug 19;29(16):3917. PMID: 39202995
[11] Wright E, et al. Harnessing Probiotics to Combat Candidiasis: Mechanisms, Evidence, and Future Directions. Microorganisms. 2025 Nov;11(11):779. PMC12653789
[12] Bergsson G, Arnfinnsson J, Steingrímsson O, Thormar H. In vitro killing of Candida albicans by fatty acids and monoglycerides. Antimicrob Agents Chemother. 2001;45:3209-12.
[13] Khounganian RM, Alwakeel A, et al. The Antifungal Efficacy of Pure Garlic, Onion, and Lemon Extracts Against Candida albicans. Cureus. 2023. Accessed April 17, 2025.
[14] Wang Y, Liu Z, Chen T. Probiotics in the Management of Vulvovaginal Candidosis. J Clin Med. 2024 Aug 30;13(17):5163. DOI: 10.3390/jcm13175163
[15] Aranow C. Vitamin D and the immune system. J Investig Med. 2011;59:881-6.
[16] Abbasi F, Haghighat Lari MM, Khosravi GR, et al. A systematic review and meta-analysis of clinical trials on the effects of glutamine supplementation on gut permeability in adults. Amino Acids. 2024 Oct 13;56(1):60. DOI: 10.1007/s00726-024-03420-7
[17] Menon A, Jalal A, Arshad Z, Nawaz FA, Kashyap R. Benefits, side effects, and uses of Hericium erinaceus as a supplement: a systematic review. Front Nutr. 2025;12:1641246. Published July 29, 2025.
[18] Chen D, Yang X, Zheng C, et al. Extracts from Hericium erinaceus relieve inflammatory bowel disease by regulating immunity and gut microbiota. Oncotarget. 2017 Oct 17;8(49):85838-85857. PMC5689651
[19] Calder PC. Omega-3 fatty acids and inflammatory processes. Nutrients. 2010;2:355-74.
[20] Reid G, Bruce AW. Probiotics to prevent urinary tract infections: the rationale and evidence. World J Urol. 2006;24:28-32.
[21] Romeo MG, et al. Role of probiotics in the prevention of the enteric colonization by Candida in preterm newborns: incidence of late-onset sepsis and neurological outcome. J Perinatol. 2011 Jan;31(1):63-9.
[22] Ang XY, Chung FY, Lee BK, et al. Lactobacilli reduce recurrences of vaginal candidiasis in pregnant women: A randomized, double-blind, placebo-controlled study. J Appl Microbiol. 2022;132(4):3168-3180. PMID: 34860466
[23] Wintergerst ES, Maggini S, Hornig DH. Contribution of selected vitamins and trace elements to immune function. Ann Nutr Metab. 2007;51:301-23.
[24] Pizzorno JE, Murray MT. Textbook of Natural Medicine. 2nd ed. Edinburgh: Churchill Livingstone; 1999.

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